Probando nuevas sensaciones: Orbea Loki 27’5 Plus

Los tiempos van cambiando, y los fabricantes de bicicletas han ido decidiendo en los últimos tiempos que hay que dar ‘un meneo’ al mercado, y de paso al ciclista asiduo, para lo que han ido sacando varias medidas nuevas; a saber, 27’5, 27’5Plus, 29, 29Plus y Fat.

Esto es un no parar: ahora te sacan 2 medidas, y cuando por fin tienes las cosas ‘medio claras’, te sacan otras 2 más… las medidas Plus, que básicamente son ‘gomas siliconadas’ o, siendo algo más serios, tienen más balón que sus hermanas ‘finitas’.

Siendo yo un miembro de la resistencia, de los que aún resistimos con una 26″, he terminado accediendo a probar una ‘ruedas gordas’, a raíz de una visita al taller para cambio de varios elementos de mi querida ‘rojita’. La culpa es de Javier, de xDeporteBikers, que sabiendo que soy un defensor a ultranza de las dobles, ha querido cambiarme los esquemas hablando maravillas de las 27’5 Plus y enseñándome su Orbea Loki, la cual no ha dudado en prestarme mientras mi Epic está en boxes. El único requisito para prestármela: que se la devuelva limpia. Me ha parecido de lo más razonable, así que nada, ¡¡a probarla se ha dicho!!

Como me gusta comparar de forma bien tangible, he decidido hacer la misma ruta que he hecho dos días antes de la prueba: subir por Arroyo Benagalbón hasta Valdés, de ahí por carretera a Moclinejo y continuar hacia el alto de Almáchar para después coger de nuevo carril buscando las ‘huertas solares’, y de ahí comenzar a bajar en busca del Arroyo Totalán, para terminar saliendo a La Cala de nuevo. Esta ruta es interesante para ‘testear’ una bici, por lo técnicos que están los arroyos, cargados de agua en varios tramos, lo que implica terrenos blandos y muchas piedras.

Tengo que advertir que quizás no sea del todo objetivo, porque soy un defensor convencido de las ‘buenas’ dobles, y feliz poseedor de una doble que no deja indiferente a nadie, la Specialized Epic, por lo que quizás ‘dispare a matar’ en las pruebas.

Orbea Loki (antes de salir)

Esta es la máquina en cuestión, una Orbea Loki 27’5 Plus monoplato, con 11 velocidades, y unas generosas cubiertas 3’00, que ya veremos cómo se comportan.

De entrada, la primera sensación al comenzar a pedalear es de que te has montado en un tractor, por el ruido que hacen las cubiertas al rodar, y me preocupa el hecho de que puedan lastrar demasiado.

Me voy dirigiendo por el carril de tierra del paseo marítimo de La Cala, primero, para continuar por el de Rincón de la Victoria y Torre de Benagalbón después, en busca del arroyo del mismo nombre, Arroyo Benagalbón. No entro directamente por la desembocadura sino que entro por la parte alta de La Marina, buscando hacerle las mismas perrerías que a la Epic, como acceder al arroyo bajando buenos escalones. Pasa  en principio con más holgura que la Epic, haciendo valer el monoplato, que está más ‘alto’ que el triple plato de la Epic, pero en la recepción ya se nota algo que me temía, pero hasta que no probara no podría confirmar: esta bici no es una doble, y no va a transmitir sensaciones de doble. Pero no adelantemos conclusiones, que acabamos de empezar.

El cauce del arroyo, tras las recientes lluvias, está muy removido y blando, lo que con una 26″ puede llegar a ser incómodo en muchos momentos, porque terminas ‘hundiendo’ las ruedas en los tramos más blandos. Aquí es donde se nota el ‘plus’ de estas bicis. Las ruedas avanzan sin ningún problema ya que, como buen perro de presa, cuando muerden el terreno ya no lo sueltan en ningún momento: sensación de tracción total. Las ruedas no han patinado ni medio milímetro en toda la ruta.

Buscando el agua

Nada más que ha hecho aparición el agua, he ido directo a ella, para ver cómo se comporta esta bigfoot ante piedras y más piedras.

Tengo que decir que el resultado es más que satisfactorio. Se traga lo que le echen, avanzando mientras puedas transmitirle fuerza a las bielas, tenga lo que tenga delante: piedras pequeñas, piedras grandes, escalones…

Eso sí, si eres de los que, como yo, te gusta avanzar por momentos sentado en el sillín (aprovechando las bondades de las dobles y sus amortiguadores), te sentirás defraudado porque el generoso balón de estas bicis no absorbe totalmente las irregularidades del terreno, y la espalda se resiente, siendo bastante más bruscas que las dobles pasando por encima de los obstáculos que te vas encontrando.

Parada sobre el aguaServidor y la bigfoot

Aquí en una pequeña parada durante la ‘subida’ a Valdés.

Llego a Valdés, y mis sensaciones son ‘extrañas’: por un lado, voy muy contento por la seguridad que te transmite la tracción total, pero por otro lado le estoy temiendo a los 2km de subida hacia la carretera de Moclinejo, porque temo que el monoplato me pase factura.

Comienzo la subida y, efectivamente, el monoplato me viene largo por lo que tengo que aflojar el ritmo e ir en modo ‘supervivencia’. No sé si es que realmente me viene grande el monoplato, o es el cansancio extra que tengo últimamente, desde que he aterrizado en el mundo del running, al que estoy adaptándome poco a poco, pero la cuestión es que los 2km se me han hecho más largos que otras veces. Incluso me planteo recortar la ruta y bajar por el Arroyo Granadillas en vez de subir en busca de las huertas solares, pero finalmente me pueden las ganas de probar la bigfoot en la bajada de las huertas solares y en las zonas técnicas buscando el Arroyo Totalán, con bastantes piedras y agua en buena parte de la ruta.

En Moclinejo

Pequeña parada en Moclinejo para fotos

Continúo subiendo, y el tramo de carretera hasta el carril en el alto de Almáchar se me hace muuuy largo. Tendría que probar estando más descansado, pero la sensación es de que estas bicis pierden mucho en subidas largas. Quizás sea por el monoplato, o quizás sea por mis piernas que no dan más de sí (probablemente sea una mezcla de ambas cosas). Llego al desvío y entro al carril, que es una de las últimas subidas medianamente largas que me quedan. Voy al límite, teniendo que tirar de técnica para mantener el equilibrio, pero vuelvo a insistir en que la tracción es total, y no ha patinado en ningún momento. Además, la rigidez de estas bicis hace que se aproveche la pedalada al máximo.

Antes de buscar las huertas solares

Parada antes de comenzar la búsqueda de las huertas

Parada antes de buscar huertas

Retomo el pedaleo buscando las huertas solares, y me lanzo, viendo que además de tracción en la subida, estas generosas gomas aportan buen agarre en las bajadas, aunque percibo la bici un poco lenta en maniobras en las que la Epic se mueve como pez en el agua. Por otro lado, este modelo monta unos frenos Shimano básicos, lo que se traduce en falta de mordida, y esto me hace no arriesgar más de lo necesario, aunque sin dejar de disfrutar en ningún momento.

En la bajada larga buscando el Arroyo Totalán, a pesar de ir con bastante alegría, me reservo un poco porque se nota en exceso que los frenos no son como los XT, y las frenadas son más largas y menos contundentes, lo que te obliga a tener que adelantarte más de lo habitual al aproximarte a las curvas.

Una vez que termino la bajada, bastante cansada por no poder sentarme en algún tramo como en la doble para descargar gemelos, y al hacer acto de presencia el agua y las piedras, pasamos a probar cómo ‘come piedras’ esta bici.

Foto 'gemela' de foto conEpic

El resultado es bastante satisfactorio, pasando por encima de todo lo que se iba cruzando por el camino, y lo he disfrutado mucho, aunque vuelvo a decir que no transmite sensaciones de una doble, al ser bastante más rígida, a pesar del balón de las cubiertas.

Detalle LokiDetalle Loki 2

El resto de la bajada buscando la costa ha sido ‘a saco’, y otro punto a favor de esta bicicleta es que, en zonas muy blandas donde mi querida rojita de 26″ se ha hundido, esta ha pasado sin mayor problema, y con mucha seguridad.

Tras llegar a La Cala, visita obligada a la gasolinera para quitar todo el barro que llevaba al final, y a mi templo.

Conclusiones:

  • El generoso balón da mucha tracción y agarre, aportando seguridad, aunque la bici es algo torpe en maniobras ‘ratoneras’ y a bajas revoluciones (quizás el torpe sea yo, ya que es la primera vez que cojo una de estas bicis).
  • Pasa sobre todo lo que se le ponga por delante, con mucha solvencia.
  • El monoplato se queda corto (o a mí me viene largo), penalizando en subidas largas y llaneos.
  • Si quieres la comodidad que aporta una doble, cómprate una doble. Esta bici creo que la tendría como segunda bicicleta, para divertirme, pero no me convence para tenerla como bici única, pues en rutas largas pagarías sus limitaciones.

Mil gracias a Javier, de xDeporteBikers, por darme la oportunidad de probar este nuevo concepto de bicicleta disfrutona.

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