No era el día de entrenar

Ayer intenté salir a ‘entrenar’ con la bicicleta de carretera. Quedé con David para subir a Almogía a las 15:30… Sí, sé que hacía calor, pero quería probar cómo respondían el tobillo y la rodilla!!

Aunque el calor invitaba a volverse a casa, las sensaciones no eran malas, pero poco duró la alegría: a la altura de la Venta La Tinaja, rueda delantera pinchada. Cambio la cámara, la inflo, y al cerrar la válvula, me quedo con ella en la mano. Mierda!! Bueno, al menos, la rueda está inflada, y no pierde aire… ya cambiaré la cámara cuando haga falta!! Continuamos hasta el puente de hierro, y comenzamos la ‘ascensión’.

A medio camino de Almogía, escucho un ruído ‘pla, pla, pla… pla BOOM!!’. Reventón de rueda trasera, y como llevaba cámara Spec con líquido antipinchazos, mis piernas y el cuadro terminan de un bonito amarillo pringoso.

Como no tengo nada para cortar una cámara de las rotas para hacer una ñapa y poder volver pedaleando tranquilamente, me veo que tengo que volver a patita, así que llamo a mi mujer para que me recoja, pero toda la bajada de Almogía la hice ‘como un pato’, por las zapatillas de carretera.

David me quiso acompañar todo el camino, pero le dije que al menos subiera a Almogía, que no me iba a perder por aquella bajada. Llegando a La Tinaja apareció mi mujer con mi enano, que no se quiso perder el ‘rescate’ de su papi. Montamos la bici en el coche, nos despedimos de David, y tiramos para casa.

Gracias a David por quedarse conmigo, y gracias a esos 2 ciclistas que se pararon tanto en la subida a Almogía como a la vuelta para intentar ayudarme.

Lo dicho, no era día para entrenar!!

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